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Efectos del Ejercicio sobre el Metabolismo de Lípidos
Factores hormonales, nerviosos y circulatorios intervienen en la liberación de ácidos grasos del tejido adiposo para la oxidación en la célula muscular. La lipólisis de tejido adiposo es heterogénea, ya que la mayor cantidad de ácidos grasos usados durante el ejercicio aeróbico es derivado del tejido adiposo subcutáneo abdominal. Existen investigaciones que tratan de explicar los factores involucrados en la liberación transporte y consumo de ácidos grasos en el músculo que está trabajando (Berger & Barnard, 1999; Horowitz et al, 1999; Horwitz, 2001; Horowitz, 2003; Mora-Rodriguez & Coyle, 2000).
La comprensión de estos pasos, que implican una serie de factores, es importante para clarificar qué tipo de ejercicios, cuánto, y cómo deben ser aplicados para la oxidación de ácidos grasos.
Aplicaciones Prácticas
A continuación se presentarán una serie de ejercicios respaldados por un sólido marco conceptual, que incluye los aportes de las investigaciones en el área de la Biología citados en párrafos que anteceden.
1. Caminatas. Durante ejercicios de baja intensidad, 25% del VO2 máximo, la lipólisis del tejido adiposo (medida como la tasa de aparición de glicerol en la circulación - Ta glicerol) aumenta de 2 a 5 veces con respecto a los niveles de reposo (Mora-Rodriguez & Coyle, 2000).
2. Caminatas, carreras de baja intensidad en ayuno. Durante ejercicio en estado de ayuno, el cual está acompañado por bajos niveles de insulina, la lipólisis total excede la oxidación de las grasas.
3. Carreras de larga duración y baja intensidad. La tasa de reesterificación decrece, lo que produce una mayor cantidad de AG liberados para ser oxidados en el músculo esquelético; la tasa lipolítica aumenta considerablemente, se incrementa el flujo sanguíneo en tejido adiposo y muscular, mejora la sensibilidad del tejido adiposo a la epinefrina (Horowitz, 1999).
4. Alternar carreras de alta intensidad y corta duración con carreras de larga duración y baja intensidad. Se observó que Ta de AGL y la concentración de AG plasmáticos aumentaron abruptamente cuando terminó el ejercicio a una intensidad del 85% del VO2 máximo. Este influjo de ácidos grasos libres en plasma luego de terminar el ejercicio, no estuvo asociado con una mayor lipólisis, reflejando la entrada en plasma de los ácidos grasos “atrapados” en el tejido adiposo durante el ejercicio, posiblemente debido a un inadecuado flujo sanguíneo en el tejido adiposo (Mora-Rodriguez & Coyle, 2000). Con ejercicios a baja intensidad se eleva la tasa lipolítica de todo el cuerpo, se incrementa el flujo sanguíneo en tejido adiposo y muscular, permitiendo la movilización y la oxidación de AGL del tejido adiposo (Horowitz, 1999).




















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